Una casa de guaraníes

Por: María de los Ángeles Segovia
Centro de Estudios de Arqueología Histórica.
E-mail: mangeles_segovia@hotmail.com

Introducción

Las reducciones jesuíticas en la provincia del Paraguay fueron planificadas hasta en los detalles. El espacio central de la vida reduccional era la plaza, la cual constituyó el elemento ordenador del espacio urbano, donde se desarrollaban las actividades cívicas y religiosas con un sentido simbólico ilustrado por las ideas del barroco, más específicamente la idea de la reducción como "el teatro del mundo" según el cual el núcleo formado por el templo-colegio constituyen el telón de fondo escenográfico de la plaza entendida como el escenario donde se llevaba a cabo la participación y la persuasión (Gutiérrez 1982:419).

Sobre el lado norte de la plaza se encuentra una calle importante debido a que divide la reducción entre el núcleo central y comunitario formado por el templo, la residencia de los padres, los talleres, el cementerio y el Cotyguazú; y la parte guaraní donde se encuentran las viviendas de éstos, distribuidas hacia los restantes tres puntos cardinales rodeando la plaza, dos grupos de viviendas se ubican respectivamente al este y al oeste y otros dos sobre el lado norte divididos entre sí por el camino principal de ingreso a la reducción.

Las viviendas, de una sola sala, se encuentran ordenadas en tiras con muros linderos, organizadas en grupos de entre 6 y 8 unidades. Brunislava Susnik (1966) sostiene que las viviendas eran usadas para dormir, pero que no se "vivía" en ellas, allí se extendían las hamacas y contaban con algunas alacenas, sin embargo la vida de los guaraníes reducidos se desarrollaba fuera de las viviendas, en faenas, talleres, tambos, escuelas, en la plaza y en la iglesia. Arno Alvarez Kern señala que el sitio arqueológico de San Miguel amplía las ideas existentes sobre la funcionalidad del sistema vial de los poblados, que además de ser utilizados como espacio de circulación de peatones, carretas y animales de carga y de montar; estos espacios fueron intensamente utilizados como lugar de cocción de alimentos y de enterramiento de restos de comida en hoyos, en este sentido las casas eran utilizadas como dormitorios y lugar de estar, más que para las actividades culinarias, que se efectuaban en los pórticos o en la propia calle.

Las viviendas contaban con muy escaso mobiliario, una o dos amplias alacenas abiertas en la pared de 40 por 40 cm. y 20 de fondo donde se almacenaban los cacharros domésticos y algún armario donde guardaban especialmente sus trajes y vestidos. Los bienes de los indios eran muy sencillos, contándose una hamaca, algunas ollas, platos, cacerolas de barro y jarras, en vez de vasos usaban calabazas ahuecadas con las que también traían agua a las viviendas y algunos tenían unas tinajas medianas que servían para el mismo fin. Pocas y toscas sillas y dos o tres arcones para guardar la ropa (Peramás y Sánchez Labrador en Furlong 1962:250).

Las tiras de viviendas estaban rodeadas de galerías que medían entre 2,10 y 2,40 m. de ancho. Las galerías daban sombra a las casas y cumplían la función de veredas, pero al mismo tiempo eran de gran valor para los indígenas ya que las viviendas eran reducidas y el clima muy caluroso. El pórtico de dos metros y medio de altura, bajo el cual se podía recorrer protegido la ciudad, además defendía de la lluvia y del sol las puertas y fachadas de las casas.

A su vez las tiras de vivienda se ubicaban paralelamente entre sí en disposición radial desde la plaza central. Este sistema urbano de repetición de módulos permite un desarrollo con gran flexibilidad con la posibilidad de un crecimiento ilimitado hacia las periferias (Busaniche 1955:35; Linda Rosa Josefina Peso 1998:447)

Lozano señala que antes de que vivieran en las reducciones, los guaraníes vivían en chozas construidas de palos, barro y techos de paja donde habitaban varias familias sin división ninguna entre sí. Normalmente eran de forma rectangular y alargadas, a veces tenían, en cambio, forma circular (en Furlong 1962:240). El modelo de tiras de viviendas se basa en una adaptación que los jesuitas supieron hacer de la casa comunal indígena (Gutiérrez 1982:421; Peso 1998:447; Bulos 2007:152).

El paso del sistema de poligamia al de monogamia fue realizado mediante estructuras individuales de habitaciones familiares (Gutiérrez 1982:421). Bulos (2007:152) sostiene que para los jesuitas no fue fácil que los indígenas adquirieran el hábito de vivir en viviendas individuales producto de la costumbre de hacerlo en largas chozas colectivas.

Una casa

Para comenzar el abordaje arqueológico de los espacios domésticos se selecciono un conjunto de viviendas, el mismo (figura 1) se encuentran en el conjunto ubicado al sureste de la plaza y en la segunda tira de viviendas ya que existen datos que sugieren la presencia del cabildo en las unidades que ocupan la primera tira frente a la plaza.

Hasta el momento la intervención de la vivienda seleccionada esta inconclusa, habiéndose excavado hasta el derrumbe del techado en aproximadamente una cuarta parte de la superficie total y una trinchera sobre cada una de las galerías, cabe aclarar esto ya que los resultados no son definitivos.

La vivienda se presenta derrumbada viéndose delimitada por los restos de muros de rocas areniscas e itacurú que alcanzan aproximadamente 0,60m. desde el nivel de la galería, tapados por los restos erosionados de los adobes con que se completaba la altura total de los muros.

Galería oeste (W)

En la galería W se realizó una trinchera en sentido trasversal a la misma por el ancho total. Se descubrió el suelo de la galería pavimentado con lajas de arenisca de distintos tamaños y dispuestos de manera irregular encastrando unas en otras, en el borde de la galería las rocas son de tamaño más uniforme y con formas que en su superficie visible tienden al cuadrado. Sobre el pavimento de la galería se encuentra un único estrato conformado por fragmentos de tejas mezclado con adobe disuelto de los muros.

Delante del límite de la galería sobre la calle se encuentran dos hileras de lajas con una diferencia de nivel entre ellas de 0,4 m. y una diferencia respecto de la galería de 0,18 m. que se podrían caracterizar como escalones.

Se descubrió sobre la línea de muro ubicado en el extremo N-O una roca arenisca tallada con la morfología típica de las aberturas (figura 2), a saber, una muesca que limita el desplazamiento de la puerta y un ángulo levemente inclinado que amplía el espacio hacia el interior de la vivienda y que permite mayor ángulo de entrada de luz

Galería este (E)

En la galería E se realizó un pozo de sondeo sobre el muro este de la vivienda SE-S-2-5; ello, con el propósito de descubrir si la zona del muro donde no se encontraban sillares de los constructivos y se presentaba la parte de mayor depresión correspondía con un ingreso a la vivienda. Se encontró un único estrato formado por fragmentos de tejas, importante cantidad de ladrillos bayos con presencia de carbón y de ñau (material muy arcilloso, pegajoso de color gris que sirve como mortero en la unión de los materiales de construcción) en la base se encuentra una laja de arenisca de importantes dimensiones ubicada a lo ancho en la mitad externa del muro ocupando la mitad del sondeo, hacia el interior se encontraban dos rocas de forma redondeada y a una profundidad mayor tres fragmentos más pequeños que podrían corresponder a un contrapiso para un umbral posiblemente de madera. De la arenisca hacia abajo el sedimento es de laterita.

No se ha encontrado en los sillares que constituirían el marco de la puerta la muesca que limita el desplazamiento de la puerta ni el ángulo levemente inclinado que es característica en puertas encontradas en el Cotyguazú, en el colegio y en otras viviendas, una de estas consiste en otra vivienda relevada, la unidad SE-S-2-7.

A partir del sondeo se realizó una trinchera en sentido trasversal a la galería. Sobre la misma se encuentra un único estrato de sedimentos mezclados con fragmentos de tejas, algunas lentejas de carbón y una porción de carbón de mayor tamaño cuyas fibras se presentan en dirección perpendicular al muro. Ello permite suponer que se tratara de un tronco incendiado probablemente de las vigas que sostenían el techo.

La galería no se encuentra pavimentada, a un lado de la trinchera se encuentra una base de columna y sobre ésta el primer sillar de la columna. A 2,50 m. del muro se encuentran el cordón de la galería delimitado por una laja de arenisca, debajo de este se encuentra un escalón de 0,90 m. de ancho con una diferencia de alturas de 0,05m, el escalón se encuentra pavimentado por lajas del mismo material.

Interior de la vivienda

En el interior de la casa se comenzó por excavar la zona lindera al muro sur medianera con la unidad contigua, se descubrió parcialmente el muro de mampuestos. Encontrándose un primer estrato de adobe y humus con abundante presencia de barro ñau. Debajo del cual se encuentra el estrato correspondiente al derrumbe (figura 3) de la construcción de aproximadamente 0,30m de espesor formado por fragmentos de tejas de variados tamaños y una importante sección de madera carbonizada de 0,70m de largo, cuyas medidas comparadas con algunos horcones todavía en pie hacen pensar que podría corresponder a un tramos del horcón que sostendría la viga cumbrera además de su ubicación central respecto del muro sur. El estado de carbonización de la madera sostiene la hipótesis de la destrucción por incendio.

Estructura de muros

Para la construcción de los muros se utilizaron dos tipos de rocas, areniscas (roca sedimentaria) y tacurú (roca formada de mineral de hierro) predominando las del primer tipo.

El tipo de construcción en base a los muros desnudos observados en las tres viviendas analizadas correspondería a un trabajo realizado con piedras algo labradas o sillarejo donde las piezas tienen forma próxima a polígonos aunque irregulares y de distintas dimensiones denominado arquitectónicamente como Opus poligonal. No denota que hubiera un esfuerzo dedicado a la selección u obtención mediante tallado de sillares de iguales dimensiones, sino que las piezas de distintos tamaños eran acomodadas encastrando unas en otra del modo más prolijo posible (figura 4).

Aparentemente los muros no estarían levantados en su totalidad con rocas sino que éstas alcanzarían cierta altura aparentemente variable de acuerdo a la topografía de muros realizada en campo. Un factor que dificulta la estimación del alto de los muros levantados en roca es el conocimiento de procesos de extracción de materiales rocosos para las edificaciones de la colonia de Santa Ana a principios del 1800. La continuación del muro sería de otros tipos de materiales como ser ladrillos bayos (mal cocido) y posiblemente ladrillos de adobe (Poujade 1999) que al no ser cocidos se disuelven más fácilmente pasando a integrar la estratigrafía, todo esto unido con ñau.

Según se pudo observar la estructura portante estaría realizada en madera dura, posiblemente en madera de urunday. A pesar de que F. Bulos (2007) señala que en las construcciones menores el peso del techo recaería directamente sobre los muros, resulta evidente que al menos en el área trabajada esto no ocurriría. Secciones cuadrangulares de troncos de madera dura se encuentran empotradas en los ángulos de cada unidad de vivienda y en el eje central de la tira de viviendas donde se dividen las dos aguas del techo correspondiendo al soporte de la viga cumbrera. En los casos en que la madera no se encuentra se denota su pasada presencia mediante los negativos cortados de las rocas para la inserción de los postes.

De todos modos, cabe destacar que la estructura y materiales de los muros no son uniformes en todas las reducciones, siendo en algunos casos el muro levantado en su totalidad en rocas como por ejemplo la reducción de Trinidad en Paraguay.

Respecto a la arquitectura se determinó que la tipología y profundidad de las fundaciones de muros varía de acuerdo a la jerarquía y a la altura de los edificios (Poujade 1999). Las paredes de las viviendas de aborígenes comienzan directamente sobre la superficie de laterita o sobre una capa delgada de lajas de basalto. También los lienzos de muro presentan tipologías constructivas diferenciadas de acuerdo a la jerarquía del edificio, así la sillería de arenisca o de tacurú y combinación de ambas era utilizada para los edificios principales; y el sistema mixto, es decir, sillería y adobe para las viviendas de aborígenes y parcialmente para colegios y talleres. Así mismo las variaciones de los pavimentos están en relación con la jerarquía, pero se agrega otro factor que consiste en la exposición de los mismos a las precipitaciones, implementándose baldosa cerámicas o un sistema mixto de lajas de arenisca y baldosas cerámicas.

Para sintetizar

Hasta el momento se puede decir que se han podido registrar dos ingresos a la vivienda que comunican respectivamente al este y al oeste. El ingreso al oeste, orientado a la plaza central de la reducción, cuenta con la morfología usual de una pestaña que limita la rotación de la puerta y hacia el interior un ángulo más abierto que permite mayor entrada de luz, mientras que la orientada al este no cuenta con este diseño. La galería oeste se halla pavimentada con lajas de arenisca. En el nivel estratigráfico correspondiente al derrumbe del techo junto a tejas fragmentadas en distintos tamaños y en relación al muro sur se hallo una sección de madera carbonizada de aproximadamente 0,70m. de largo que podría corresponder al horcón de sostén de la viga cumbrera.

Los aproximadamente 14 m2 actualmente excavados han generado muchos interrogantes nuevos. Éstos y sus potenciales respuestas se presentan interesantes para avanzar en la comprensión de la vida doméstica de la población reducida y pretenden generar un aporte para un entendimiento más integral del sistema jesuítico-guaraní.

Bibliografía

Alvarez Kern, A. (Org.) 1998 "Arqueología Histórica Missioneira". Ed. Edipucrs. Porto Alegre.

Bulos, Francisco 2007 "San Ignacio Miní. Arquitectura/urbanismo" En III Encuentro Patrimonio Jesuítico. La Compañía de Jesús en América La construcción de un espacio,  Buenos Aires, 142-156.

Busaniche, Hernán 1955 "La Arquitectura en las Misiones Jesuíticas Guaraníes" Editorial El Litoral, Santa Fe.

Furlong, Guillermo 1962  "Misiones y sus pueblos de Guaraníes" Buenos Aires.

Gutiérrez, Ramón 1982 "Tipologías urbanas de las misiones jesuíticas" En VI Congreso Internacional de América Tomo II, Academia Nacional de la Historia, Buenos Aires, 411-422.

Peso, Linda, 1998 "El pragmatismo jesuítico en el urbanismo de los pueblos guaraníes" En VII Jornadas Internacionales sobre las Misiones Jesuíticas Resistencia, Chaco, IIGHI, 443-449.

Poujade, Ruth 1999 "Trabajos técnicos en Reducciones Jesuíticas de Guaraníes en Misiones (R.A)" En XII Congreso Nacional de Arqueología Argentina, La Plata, 192-198.

Susnik, Brunislava 1966 "La cultura indígena y su organización social dentro de las misiones jesuíticas" En Suplemento Antropológico 7-17.