Puesta en valor de la reducción de Santa Ana. Aspectos generales de la intervención

Por: María Victoria Roca
Museo Histórico y Arqueológico “Andrés Guacurarí” – CONICET.
E-mail: vicroca@hotmail.com

Presentación

En el siguiente escrito se presentarán los aspectos más sobresalientes de la Puesta en Valor de la Reducción de Santa Ana llevada adelante durante los años 2009 y 2010. Se procurará acercar al lector el proceso mediante el cual se llegó a la imagen que actualmente ostenta este monumento. Destacamos el hecho de que se trata de un sitio integrante de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde el año 1984, situación que comparte con San Ignacio Miní, Nuestra Señora de Loreto y Santa María la Mayor, en Argentina, y Santísima Trinidad del Paraná y Jesús de Tavarangué en Paraguay, y San Miguel de las Misiones en Brasil.

La intervención

La intervención que se describe aquí fue financiada en su totalidad por el Banco Interamericano de Desarrollo (Crédito BID N° 1648/OC-AR) dentro del Programa de mejora de competitividad del sector turismo en áreas piloto, de la Secretaría de Turismo de la Nación. El Proyecto de Intervención fue elaborado por el Programa Misiones Jesuíticas de la Provincia de Misiones y aprobado por la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos. La Licitación pública nacional correspondiente fue llevada adelante por la Secretaría de Obras Públicas de la Nación del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, resultando ganadora la empresa Carlos E. Enríquez S.A., de la provincia de Misiones. Cabe mencionar que el crédito contempló la intervención tanto en Santa Ana como en San Ignacio Miní; aquí presentaremos lo referente a la primera.

El equipo de trabajo

A fin de dar cumplimiento a lo estipulado por el Pliego de licitación, un equipo de profesionales provenientes de los campos de la Arqueología y la Arquitectura con antecedentes vinculados a las áreas de restauración y patrimonio jesuítico fue convocado. Los responsables asesores fueron la Lic. Ruth Adela Poujade y el Arq. Carlos Pernaut; el Arq. Gustavo Frete se desempeñó como jefe de obra; mientras que quien suscribe cumplió con el rol de Arqueóloga de Sitio. Asimismo, se contó con la participación de personal técnico y asesores especializados en diversas materias, por ejemplo Ingeniería Estructural.

Para el desarrollo de las tareas se contrató mano de obra local, algunos de ellos con experiencia en trabajo sobre patrimonio jesuítico y manejo de bienes culturales. La capacitación hacia la totalidad de los operarios fue una constante durante todo el desarrollo de la obra, hecho que se concretó mediante el dictado de charlas y el aprestamiento técnico tanto en campo como en laboratorio.

Criterios y antecedentes

Las actividades realizadas respondieron a las necesidades del Pliego de referencia. Todas las acciones estuvieron guiadas por las normativas internacionales (cartas y declaratorias), leyes nacionales y provinciales, y fueron ejecutadas según criterios elaborados para cada sitio, dadas las características específicas e historia de cada uno. Asimismo, se trabajó con un marco de referencia que consideró de vital importancia las investigaciones llevadas adelante en Santa Ana desde la década del ’60, cuando se sucedieron los primeros relevamientos en campo, el desmalezamiento del predio e identificación de espacios, trabajos retomados por el equipo Ítalo-Argentino en 1992, que concretó entre otros la recuperación de parte del sistema pluvial jesuítico y la investigación de los espacios de poder, domésticos y femenino concretada a lo largo de diversas campañas arqueológicas realizadas bajo el Convenio de Colaboración Metodológica UNR-UNaM con aprobación de la provincia de Misiones. Todos estos antecedentes brindaron un corpus de información esencial para llevar adelante una intervención a gran escala como la indicada por el Pliego de Licitación. Se destaca también el aporte que significó contar con documentos de la época tales como el Inventario de Santa Ana al momento de la expulsión, mapas de época, fotografías de comienzos del siglo XIX tomadas por el jesuita Gambón, así como relatos y descripciones de los pueblos jesuíticos durante el momento de funcionamiento del sistema y posteriores, dejados sobre todo por viajeros, entre otras fuentes documentales.

Tareas previstas

El proceso de trabajo fue debidamente documentado mediante registro fotográfico, fílmico y la elaboración de planillas, croquis e informes generales y específicos por área y sector intervenido. En este sentido, las tareas a desarrollar fueron: intervención de masas murarias del templo (laterales y fachada principal), fachada del colegio de los padres, explanadas y escalinatas templo-colegio, capilla de acceso E. Asimismo, se contempló la instalación de un sistema de circulación consistente en rampas y pasarelas para guiar el recorrido y mitigar el impacto hacia las estructuras, así como áreas de descanso, y la colocación de señalética y cartelería explicativa, indicando los diferentes espacios de la reducción y las especies arbóreas presentes en el sitio.

El estado de conservación de las estructuras era variable; algunas de ellas muy comprometidas, con apuntalamientos en la mayoría de los casos, invadidas por la exuberante vegetación del neotrópico –fundamentalmente higuera brava, pero también enredaderas y otras especies vegetales- y microrganismos -hongos y líquenes-.

Las masas murarias del templo y el colegio

Para el desarme y rearme de las masas murarias del templo y la capilla se procedió de la siguiente manera: luego analizar el estado del muro en cuestión mediante observación, consulta de la información histórica correspondiente y análisis de fotografías de diversos momentos, entre otros, se efectuaba el relevamiento fotográfico, identificación de sillares y armado de carpetas de trabajo. A continuación se retiraba la vegetación más pequeña y se comenzaba con el desarme propiamente dicho. Para esto se contó con un sistema de andamiaje equipado con un puente grúa y aparejo eléctrico. Los sillares eran trasladados a una cancha de acopio temporaria, en donde eran limpiados, medidos, dibujados y fotografiados. Asimismo, se realizaba una evaluación de su estado de conservación general. En aquellos casos que lo requerían se efectuó la recomposición de los sillares. Allí donde la pieza era irrecuperable se optó por la colocación de una nueva. La extracción de la materia prima se realizó en una cantera de arenisca de la zona. Cada sillar nuevo fue preparado siguiendo las dimensiones del original y grabado con la identificación “R-09” o “R-10” con el objetivo de dejar sentado en el monumento cuales son las piezas modernas introducidas.

Paralelamente, toda la mezcla de asiento fue recuperada y reutilizada, luego de pasar por una zaranda, en donde en varias ocasiones se encontraron restos culturales como carbón o clavos de época. Una vez concluido el desarme, que variaba de acuerdo a las necesidades de cada paño, se procedía de manera inversa, llevando cada sillar a su antigua ubicación y corrigiendo la inclinación de las masas murarías (Figura 1). En algunos casos se debió corregir desde el inicio de la zapata de fundación. En las últimas hiladas se procedió a la realización del capping, consistente en una mezcla en donde predomina la arena, y la colocación de una malla de fibra de vidrio. Este sistema tiende a retrasar el crecimiento de la vegetación en el coronamiento del muro, así como evitar el escurrimiento de la nueva mezcla de asiento. Allí donde fue posible se practicó anastilosis con los sillares caídos a pie de muro. El desarme de los muros arrojó como consecuencia el hallazgo de materiales como carbón, vidrios, clavos de sección cuadrada, revoques y hasta pinturas polícromas, encontradas en las caras internas de los sillares.

En algunos casos se debió recurrir a técnicas propias de la arqueología a fin de dar continuidad con las tareas requeridas, esto es, la realización de trincheras, destapes y estudios de fundaciones. Cabe mencionar, por ejemplo, el destape en el acceso W al templo, que arrojó vestigios de piedra trabajada (fragmentos de volutas, letras) que formaron parte de este sector de la fachada (Figura 2), así como gran cantidad de vidrios, clavos y vigas carbonizadas. También permitió mostrar, de manera clara, el diseño de fachada retrasada que ostentaba este pueblo. Otro ejemplo  lo constituye el destape realizado en una de las ventanas del lateral que da al cementerio de la reducción, en donde se recuperó gran cantidad de revoque original y se logró, por primera vez, la lectura completa de una ventana del templo. De esta manera, estas actividades permitieron recuperar una numerosa cantidad de restos culturales e incrementar la información sobre diferentes aspectos del sistema reduccional, fundamentalmente los vinculados a la construcción. Como hemos señalado, en muchos casos, también dieron como resultado una mejor visualización y comprensión del monumento.

La gran explanada y escalinata de acceso al templo

En cuanto a la explanada y escalinata del templo, el trabajo consistió en una limpieza, consolidación y acomodamiento de los sectores que habían sufrido más movimiento. Asimismo, se colocaron nuevas piezas allí donde había faltantes de escalones, identificando estas nuevas de la misma manera que se hizo con los nuevos sillares de los muros. También se procedió a la limpieza de juntas del pavimento de la explanada, utilizando espátulas de madera y escobillones. En el contexto de esta actividad fue descubierto, un pequeño escalón en el sector central, es decir, coincidente con la entrada principal al templo, a continuación del primer gran escalón. Durante las tareas en la escalinata y explanada se encontraron, entre otros, cuentas de vidrio, carbón y clavos de época reduccional, que fueron etiquetados y embolsados.

La fachada del colegio de los padres

Los trabajos concretados en el colegio de los padres se circunscribieron a su fachada, abarcando esta el muro que se extiende de E a W y el antiguo corredor de la galería. El tratamiento del muro, otrora compuesto por piedra arenisca, piedra itacurú y adobe, consistió en la extracción de algunos árboles y la colocación del capping, con los cual fue necesario realizar un desarme parcial de la estructura. Dentro del muro se destaca el hallazgo de una plancha de vidrio. Por otra parte, el trabajo de consolidación de la mencionada explanada permitió la recuperación de seis columnas en altura, que se extendían por sobre el muro que cerraba el colegio. Para ello se utilizó el material de la galería, de dimensiones regulares, que indicaban claramente los episodios de colapso de estas columnas; asimismo, se tomó como referencia la única columna original que conservaba su altura completa, al ostentar una acanaladura en el sillar superior. Las tareas en la explanada también provocaron la realización de una serie de destapes que mostraron con claridad la composición del muro y la existencia de una galería techada, entre otras cosas. Sobresalen las marcas o inscripciones identificadas en varios sectores de la explanada de referencia, sobre las lajas de piedra arenisca. Así, la antigua galería fue despejada, practicándose la anastilosis para volver a colocar al muro las piezas caídas. Al mismo tiempo, se destacaron las improntas de columnas de madera ubicadas en el borde externo de la galería trabajada. Finalmente, la escalera circular del colegio fue intervenida, facilitando, de esta manera, una mejor lectura de este elemento tan característico de Santa Ana.

Hallazgos y acondicionamiento de materiales recuperados en obra

La realización de la obra con presencia de arqueólogo de manera permanente, hecho a destacar, permitió la recuperación controlada de todos los hallazgos producidos en el contexto de las tareas realizadas. A tal fin se habilitó una Planilla de Hallazgos, que incluyó materiales como clavos de época reduccional de diversas formas y tamaños, diferentes tipo de revoques, con trazos, con conchillas, con restos dorados, cuentas de vidrio, cerámica vidriada, torneada y de tradición guaraní, carbón, vigas de madera, vidrios de diferentes épocas y tamaños, molduras, volutas, tejas, barro cocido, loza, baldosas de época jesuita de diferentes formas, materiales modernos como plásticos, balas, huesos y aluminio. Una vez concluido el trabajo de campo se realizó el acondicionamiento de los materiales en el laboratorio de las instalaciones de Santa Ana; fueron embalados y guardados en cajones de fenólico construidos para ese fin, y entregados a las autoridades con cuadernillos explicativos sobre su contenido.

Sistema de circulación, áreas de descanso y señalética

Como hemos visto más arriba, el Pliego de licitación indicaba la instalación de un sistema de circulación, previsto para el núcleo constructivo principal a fin de habilitar un recorrido que conecte los espacios, guiando al turista, al visitante, facilitando el ingreso de personas en sillas de rueda, cochecitos, y protegiendo las estructuras, muchas de ellas construidas parcialmente en adobe. Así, las rampas fueron colocadas en el ingreso a la reducción, a un lado de la escalinata de acceso al templo, entre el templo y la galería W templo-colegio, entre el patio de los padres, el patio del taller y el huerto. El recorrido se cierra en el extremo E de la fachada del colegio, en un sector donde el muro está caído. En los casos que requerían nivelación del terreno para el asentamiento de los soportes de las pasarelas, se optó por un trabajo localizado, recuperando los objetos que resultaran y destacando las líneas de las estructuras presentes. De igual manera, se habilitaron sectores de descanso en diferentes lugares del predio; los mismos contaron con bancos y cestos de basura. Finalmente, toda la cartelería y señalética del sitio y sector de boletería y servicios fue renovada. Allí, por ejemplo, se advierte al turista sobre los cuidados al monumento. Dentro del predio fueron señaladas especies de árboles y vegetación, destacando con esto el carácter de parque natural que posee el lugar. También se colocaron carteles en los diferentes espacios que componían el pueblo reduccional, brindando algunos datos básicos y haciendo referencia a su función.

Palabras finales

A lo largo de este artículo hemos procurado brindar un panorama general de intervención, dando al lector un pantallazo sobre los aspectos formales que hicieron posible su desarrollo, el equipo interviniente, la metodología de trabajo empleada, los resultados obtenidos, los materiales recuperados, las implicancias de lo realizado y el potencial de la Arqueología para un trabajo encarado fundamentalmente desde la Arquitectura. Asimismo, es importante destacar que se trató de la primera intervención a gran escala sobre las estructuras que conforman este sitio. Guiaron este trabajo el convencimiento de que el patrimonio puede mejorar la calidad de vida de un pueblo. Pero sólo en la medida en que se respete tanto la fragilidad del monumento como las necesidades del presente. Hemos procurado no inventar una nueva Santa Ana sino detener un proceso de deterioro de algunos sectores, lo que hubiera llevado a la destrucción del monumento. El resultado, para desgracia de unos y consuelo de otros, sigue siendo una ruina (Figura 3), un lugar que nos recuerda, en su materialidad, la hazaña de unos hombres guiados por la fe, las disputas territoriales de las nuevas naciones del sur del continente americano y la transformación cultural del pueblo guaraní.

Bibliografía sugerida

Pernaut, C., Poujade R. A. y M. V. Roca 2011 Desarrollo Social en el marco de la Puesta en Valor de la Reducción de Santa Ana (Misiones). Seminario Internacional “Difusión y Protección del Patrimonio Religioso en América Latina”. Buenos Aires. En prensa.

Poujade, R. A. y M. V. Roca 2011 Reducciones de Santa Ana y San Ignacio Miní -apoyatura arqueológica a la puesta en valor- Anuario de Arqueología. Actas del Primer Simposio Magistral De Arqueología Colonial. Departamento de Arqueología. Escuela de Antropología. Facultad de Humanidades y Artes. Universidad Nacional de Rosario. Año 3. Número 3. S. Cornero e I. Dosztal compiladoras.

Pernaut, C., Poujade, R. A., Frete, G. y M. V. Roca 2010 Puesta en Valor de Constructivos Monumentales de San Ignacio Miní y de Santa Ana. XIII Jornadas Internacionales sobre Misiones Jesuíticas. Dourados. Brasil. Edición en CD.